miércoles, 8 de enero de 2014

Trolls en Internet: Ciberbullyng, Grooming, Sexting y E-ciudadanía Irresponsable.

"Ya no hay proletarios o infelices o explotados. 
Hay una tercera cosa creciendo ahí afuera, 
cultivada en el barro, educándose en el total analfabetismo. 
Un monstruo Alien escondido en las grietas de la ciudad. 
Ya surgió un nuevo lenguaje". 
Marcola (jefe de la banda carcelaria de San Pablo, 
denominado Primer Comando de la Capital de Brasil). 

Es particularmente interesante tomarse de esta frase de Marcola para comenzar a hablar de Troll`s en Internet, debido principalmente a la analogía que podemos verificar en el uso de Internet sin control, en donde todos pueden comentar y hasta incluso agredir verbalmente a sus co-usuarios en un espacio de nadie, sin ley ni ética como lo pudiéramos ver en algunos barrios marginales o cárceles de Brasil. Un concepto reciente del cual ya ha surgido el verbo "trolear" como la acción de generar polémica en la redes sociales o foros, contra-argumentando sin mayores fines o peor que eso, sólo descalificando o promoviendo ideas carentes de veracidad. Son las consecuencias negativas de una de las principales virtudes de la Internet de hoy, la libertad de los usuarios de opinar. La imagen del costado derecho (pinchar en ella para mayor detalle) define el accionar de un Troll, palabra que podemos asociar claramente al espécimen mitológico que devora personas y que vive en el anonimato, homologable al accionar malintencionado de usuarios que aprovechan las licencias de Internet que otros usan para realizar acciones de voluntariado, construcción de conocimiento o de índole positivo. 

Es pertinente aclarar que efectivamente Internet es un medio, a pesar de las transformaciones comunicacionales y de gestión del conocimiento, y que en consecuencia, permite a sus usuarios lograr sus objetivos ya sean estos de connotación positiva o negativa desde un punto de vista ético. Es debido a lo anterior, que el rechazo o aceptación del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, no puede quedar supeditado al uso intrínseco de las TIC, sino a las finalidades que se le den a estas. De manera majadera insistimos que las nuevas tecnologías son neutrales en su uso procedimental, y es efectivamente la intencionalidad de los usuarios quien definirá la identidad de estas como herramientas. 

Dicho lo anterior, lo que sigue en pie es la necesidad de educar "sobre el uso" y no tan sólo "en el uso". Como lo hicimos al extrapolar la realidad de Marcola con la Internet, debemos entender que Internet replica o reverbera las dinámicas, los conceptos y las actitudes de las personas en un espacio virtual paralelo, y en consecuencia no ajeno a los vicios o peligros que podemos encontrar en la realidad presencial. No prevenir a nuestro hijos y/o estudiantes de las complejidades que representa la navegación y el contacto con usuarios desconocidos, o desconocer normas éticas elementales en la relación entre personas, puede representar iguales perjuicios que en las dinámicas sociales tradicionales no mediadas por tecnologías. 

Un caso particular es lo que podemos ver con el Ciberbullyng (El bullyng en las redes sociales), cuestión que puede resultar más impactante que la versión 1.0. Miguel Arias lo define como: " el abuso sostenido entre escolares por medio de plataformas donde los jóvenes suben fotos y los demás usuarios pueden postear comentarios". La dificultad de este tipo de abusos es que para docentes o padres no interiorizados de las dinámicas sociales que se expresan en internet, resultan ser totalmente invisibles, cuestión que impide una inmediata reacción en favor de la victima. La necesidad de orientación al respecto no es tan sólo de los estudiantes sino que también del circulo de adultos responsable del cuidado y formación de estos. Efectivamente, así como se maximiza la comunicación y las posibilidad de acceder a diversa información, también se maximiza el impacto de por ejemplo imágenes tratadas en donde se hace burla de un niño, o la posibilidad viralizar vídeos en donde se ridiculiza a la victima.  

Otra situación preocupante es el Grooming (abuso que sufren menores por parte de adultos). La falta de filtros en la navegación que realizan menores en la web, permite que entren en contacto con sujetos que buscan abusar de las confianzas que depositan los niños en ellos. Las normas que se deben establecer son las mismas que se esperarían de padres responsables a la hora de ver en la plaza del barrio a nuestro hijos hablando con desconocidos. Se requiere generar conciencia en los niños de los peligros que hay en la web, y de evitar hablar con sujetos fuera del circulo cercano. Lo ideal es que las dinámicas virtuales que experimenten los niños sean una reberverancia de las relaciones sociales que ya tienen los estudiantes en la presencialidad, es decir personas de su ambiente escolar, familiar o amistades que ven cotidianamente cara a cara y que son reconocibles por sus tutores. 

Finalmente otra dinámica preocupante es el sexting, que Arias también define en su libro "Uso de redes sociales, móviles y vídeo-juegos en la Era Digital", en el cual indica el surgimiento de dicho concepto como mezcla entre "sex" y "texting": "Esta conducta predomina entre adolescentes que se fotografían desnudos o semidesnudos con su teléfono móvil para difundir las imagenes entre sus contactos". Más allá de la descuidada acción que esto representa, esto puede acarrear las dinámicas anteriores (cyberbullyng y Grooming) como a su vez la denigración de la intimidad de la persona si los archivos enviados caen en manos inadecuadas. Los casos anteriores son sin duda los principales cuidados que debemos tomar tanto como docentes como padres a la hora de permitir el uso de las nuevas tecnologías por parte de menores y jóvenes. 

Las acciones preventivas que podemos tomar son variables dependiendo de la edad. Esto quiere decir, que la estrategia de cuidado depende principalmente de la edad de los estudiantes. En el caso de niños entre 2 y 8 años lo que se recomienda y lisa y llanamente trabajar con aplicaciones y/o software que permitan el "control parental", es decir, la posibilidad de monitorear las acciones de los niños y o en su defecto, la generación de filtros para evitar que estos tengan acceso a contenidos no apropiados para su edad o alcance con personas fuera del circulo personal, mediante redes sociales cerradas. Para esta situación recomiendo 2 aplicaciones que cumplen con esta función: Kidbox y Zoodles.

Para adolescentes la situación es distinta, pues efectivamente no podemos, ni nos corresponde generar este tipo de prohibiciones de contenidos, ya que atenta con el desarrollo de la autonomía que deben lograr nuestros estudiantes o hijos en esta etapa de la vida. Lo que debemos lograr en esta etapa es generar conciencia en ellos de los riesgos que representa la Internet, generando un permanente estado de comunicación y retroalimentación de las experiencias positivas y negativas que experimentan en la web, generando las complicidades necesarias para una orientación eficaz y quirúrgica en el cuidado de la intimidad de estos. 

Sin lugar a dudas la mejor herramienta a la hora de la prevención y la responsabilidad en el uso de Internet es una educación ética y cívica de su uso, en todos los niveles, que permita de esta forma, tomar los mismos resguardos que tradicionalmente la escuela y la familia han tomado en la formación de menores para enfrentar el mundo que los rodea. El peor error es seguir siendo indiferente ante el rol que las nuevas tecnologías están teniendo en la vida de nuestros/as jóvenes.


Referencias:


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