jueves, 19 de marzo de 2015

La Majadería del "Contenido" sobre la Humildad de la "Actividad" en los Cursos eLearning.

Saber ver requiere saber pensar lo que se ve. 
Saber ver implica pues, saber pensar, 
como saber pensar implica saber ver. 
Saber pensar no es solamente aplicar la lógica y 
la verificación a los datos de la experiencia. 
Esto supone también saber organizar los datos de la experiencia. 
(John Dewey - 1964)


Muy comunmente vemos en distintos programas de formación a distancia una visión compartida desde aquellos que solicitan un curso: la transferencia de conocimiento. Desde el individuo que desconoce o que no se compromete con una visión o teoría del aprendizaje, comprende un curso como: una estructura de "materias", un "manual bonito", contenido bien explicado para una audiencia ignorante, o un lenguaje más analógico el jarrón de líquido para sus plantas, por lo tanto el accionar es de "vaciar el liquido" (conocimiento).

a) Todos hacen eLearning, mas no todos aprenden.

Bien, es efectivo que un curso para ser tal debe poseer contenido, es decir el desglose de temáticas, teóricas o conceptuales, de hecho es posible que las personas que deseen participar de estos programas a distancia lo único que busquen es el acceso a esos valiosos contenidos. Sin embargo, el desconocimiento sobre elementos esenciales en educación como enfoques epistemológicos del aprendizaje, el curriculum para la articulación apropiada de los contenidos, la didáctica para favorecer la apropiación de esas temáticas, y/o la evaluación para un pertinente juicio de si se consiguió el objetivo del curso, pueden ser un verdadero elemento secundario o inexistente.

Vemos en abundancia en el área de diseño de cursos eLearning una tremenda camada de profesionales de distintas áreas como periodistas, bibliotecarios, ingenieros, psicólogos, entre otros, que no manejan elementos básicos en educación, lo que establece una dinámica de configuración de curso que se traduce en el ejercicio de transformar el contenido del papel en ilustraciones infantiles, mediatización exagerada,  plataformas de "pase a la siguiente" o pasar todo el contenido a vídeo. Es la práctica de convertir el contenido en una especie de galería de arte virtual para que el usuario (el aprendiz) presencie el espectáculo. Y en base a ese mismo desconocimiento sobre como la gente aprende, la evaluación se traduce a test, a pruebas automáticas como si esto permitiera evidenciar si el sujeto aprendió, cuando en realidad lo único que se hace es verificar memoria.

No quiero caer en la discriminación de indicar a profesionales de otras áreas como incompetentes en la formación de personas bajo esta modalidad, lo que si creo necesario es que los los distintos perfiles laborales que respondan a la demanda de formar mediante internet, deben tener a lo menos algunos necesarios conceptos de aprendizaje que les permitirían articular debidamente en lo metodológico cursos eLearning para lograr un efectivo aprendizaje.


b) Actividades: Aprendiendo a aprender.

Cualquier profesor con una pertinente formación, o persona involucrada fielmente en prácticas educativas, entenderá algo elemental: las personas aprenden en la medida en que asumen un rol activo en su propio proceso. No son espectadores, sino participes de la construcción de conocimiento. Aprenden haciendo, en procedimientos que implican el desarrollo de habilidades, en la construcción pertinente de conocimiento, en anclaje con lo que saben previamente y en interacción con otros. En ese sentido la conjugación más pertinente para lograr esto, es la formulación de acciones coherentes una de otra, conjugadas bajo la premisa inicial de objetivos o aprendizajes esperados, y de acuerdo a una secuencia de acciones que responden a una didáctica que ensambla métodos y técnicas.

Es la activación por parte del diseñador eLearning de una articulación cuidadosa, una estrategia de aprendizaje meticulosamente planeada que debe disminuir al máximo el margen de error bajo el supuesto de que no habrá profesor presencial. Nada puede quedar al azar, todo debe ser explicado y argumentado. 

Al respecto hay una serie de didácticas que pueden ser pertinentes de acuerdo a los objetivos de aprendizaje que se busquen. En necesidades de formación más técnicas o procedimentales, mayor resulta la necesidad de establecer metodologías acordes al accionar de la persona en formación. En términos evaluativos el abanico se amplia a la entrega de criterios para la observación de evidencias o productos de las actividades una debida conjugación de los planteamiento curriculares que se definieron al inicio del curso. 

Ante las preguntas de ¿Por qué el eLearning es aburrido? o ¿Por qué es de inferior calidad que las experiencias de aprendizaje presencial?, muy probable es la respuesta que planteamos a la exagerada preocupación hacia los contenidos, por sobre el planteamiento metodológico que propone una actividad de aprendizaje. Modelos de eLearning centrados en la actividad del estudiante, y con el acompañamiento de tutores que orientan y motivan la construcción de conocimiento, permiten tener una formación de calidad acorde a la evidencia científica en educación. Desconocer los planteamientos pedagógicos en el eLearning es obviar el tremendo aporte de la ciencia de la educación a la formación y capacitación. La majadería del contenido esta en desconocer la real importancia de la articulación de una actividad, pues está en esa silenciosa propuesta metodológica donde el usuario se convierte es aprendiz, y no sólo un navegante de internet en un aula virtual.


Referencias: